Biografía Curricular

martes, 5 de febrero de 2013

Sin vocación no hay éxito en el trabajo





El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha señalado este lunes que se debería "inculcar a los alumnos universitarios a que no piensen solo en estudiar lo que les apetece o a seguir las tradiciones familiares a la hora de escoger itinerario académico, sino a que piensen en términos de necesidades y de su posible empleabilidad".
No estamos siendo eficaces a la hora de mandar señales a quienes entran en el mundo universitario, Wert ha indicado que "en algo estará fallando" el sistema universitario si menos de la mitad de los titulados son en ciencias sociales. "Eso quiere decir que no estamos siendo eficaces a la hora de mandar señales a quienes entran en el mundo universitario", ha apuntado.

Wert: "Los universitarios no deben estudiar lo que quieren, sino lo que les emplee"

A mi ante esta noticia se me ocurren dos preguntas: ¿Debemos estudiar lo que nos impongan o para lo que realmente valemos? Y en caso de ser lo segundo ¿Sabemos para qué servimos?

Estoy de acuerdo que por la crisis, muchos empleos están cambiando y están apareciendo nuevas profesiones pero siempre en mi experiencia laboral he intentado orientar a las personas a que realicen aquellas tareas para las que están capacitadas o en las que tengan habilidades para poder desarrollar, de manera que puedan aportar y ofrecer un valor con su trabajo a otras personas. Solo cuando se cultiva el talento y se hace con pasión se puede rendir en el trabajo y se dan buenos resultados.

No me imagino a nadie estudiando una carrera como medicina porque en la actualidad tenga más salidas que geografía, si  esa persona en concreto se marea cuando ve la sangre. Ó acaso, ¿podéis imaginar un estudiante de educación infantil que no le gusten los niños? Parece bastante ridículo ¿verdad?

Esta claro que debemos reinventarnos cada poco y adaptarnos a nuevos tiempos y para esto tenemos que preguntarnos cuestiones del tipo, ¿para que sirvo? Y profundizando un poco más hay que analizar ¿a quien le puede ser útil mis servicios? Y mas en concreto ¿para resolver que tipo de problemas?, en definitiva, tenemos que conseguir especializarnos en aquellas tareas que mejor sabemos hacer y que nos diferencian de los demás.

La actual crisis es un cambio estructural. Por consecuencia, todos nosotros deberemos cambiar profundamente de mentalidad en cuanto a las formas de ganar y gastar el dinero, porque los viejos tiempos no volverán.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”(Nelson Mandela)

El cambio que se está destilando ahora mismo en Occidente es el paso de la economía industrial a la economía del conocimiento, basada en las ideas y el talento. Los países, la empresas y las personas que lo entiendan –y se reinventen– saldrán adelante con éxito; las que no lo hagan quedarán descolgadas.

¿Qué podemos hacer para reinventarnos pro­­­­fesionalmente?

Aprender, la inversión en educación es la mejor inversión, el conocimiento es la única opción.
Un talento que se mide por el “índice de empleabilidad”, que es el índice que mide las posibilidades de tener trabajo. Una capacidad en la que deberíamos invertir durante toda la vida profesional con formación útil.

Los puestos de trabajo están transformándose. Y ello, como resultado del cambio de mentalidad de las personas que los ocupan. Están dejando de tener sentido los organigramas verticales, el ordeno y mando, la obediencia ciega. Las personas reclaman sentido, hacer cosas que tengan un propósito claro, más allá de ganar dinero. En la era creativa, en la que ingresamos a principios de siglo, las ideas, el talento y el conocimiento son el nuevo petróleo de la economía. Su motor.

Los creativos son y serán las personas más solicitadas y mejor pagadas. Mientras que los trabajos repetitivos, manuales, de bajo valor añadido y/o digitalizables se esfuman o entran en la precariedad, los trabajos creativos ofrecen oportunidades inimaginables.
¿Qué podemos hacer para formar parte de esta prometedora oportunidad profesional? Una vez más, invertir en nosotros mismos, en formación actualizada.
Ahora sabemos que el talento se hace, no se nace con él. Este es uno de los descubrimientos de la neurociencia más democráticos y alentadores. Todos podemos desarrollar cierto talento, con disciplina y dedicación entregada. Sabemos que el talento es el efecto de la práctica y del aprendizaje deliberados durante 10.000 horas. Es la suma de la aptitud (lo que se sabe) más la actitud (querer saber más y mejorar).

El talento florece con un condicionante: la vocación. La pasión por lo que se hace, el amor por la profesión, servir más y mejor a la sociedad. Si una persona desempeña un trabajo porque no tiene otra cosa o por ganar dinero nada más, no le puede ir bien.
En nuestra economía se estima que un 80% de las personas trabajan en ocupaciones que no aman. Cuando en una profesión no hay amor no puede haber dinero. No es de extrañar que una sociedad así no avance por sí misma y vaya a remolque de otras economías más innovadoras. En la era del talento no tenemos opción: o nos decidimos por servir con una vocación –y nos entregamos en cuerpo y alma hasta tener éxito– o elegimos vender horas en empleos poco interesantes, con condiciones precarias y mal pagados. El precio de la ignorancia es, ahora más que nunca en la historia, altísimo.
El conocimiento de un buen profesional vale más de lo que imaginamos. Un experto puede obtener ingresos sirviendo con lo que sabe de su tema preferido. Un experto, por cierto, no es una persona que lo sabe todo, pero sí es una persona curiosa que lo quiere saber todo sobre su tema. Por eso se considera a sí mismo un estudiante, un aprendiz; y cuanto más aprende y sabe, sus clientes le consideran más experto.
En la actual era es posible convertir lo que a uno le gusta en una profesión útil y rentable. Si alguien tiene un consejo o una información valiosa con los que resolver problemas a los demás, es posible hacer carrera en una industria real como experto y obtener ingresos por lo que sabe.
Lo único necesario para ser un experto es contar con conocimiento de valor y saber cómo entregarlo al mundo. Ahora mismo hay muchas personas que necesitan saber lo que alguien sabe, y le pagarán por su ayuda.


Fuente: 20minutos.es y El Pais Semanal

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