Biografía Curricular

lunes, 6 de octubre de 2014

El fracaso es solo un paso más




             Después de estos meses de parada en mis actividades diarias, en los que me he dedicado por completo al estudio del temario de una oposición como único objetivo, vuelvo a retomar mi vida “normal”, a volver con nuevas metas, nuevos caminos por explorar, con más ganas de hacer cosas nuevas y por que no decirlo con otra experiencia más que contar y de la que aprender.

            Es cierto que cuando ves que los resultados que has obtenido no son los deseados y que el objetivo o la meta que tanto habías soñado se trunca, un sentimiento de frustración te invade.

      Durante unos días un cúmulo de emociones atormentan tu cabeza, te sientes fracasado, triste, desanimado, decepcionado contigo mismo, con rabia… y te bombardeas con preguntas del tipo ¿y ahora que? ¿Todo lo malo me sucede a mí? ¿No sirvo para nada? ¿Tan “zoquete” soy para no ser capaz de conseguir esto?

            Todos hemos sentido alguna vez la sensación de fracaso ¿verdad? En ocasiones esto puede llegar a hundir a una persona si no se gestiona adecuadamente. Pero en la vida los fracasos son necesarios.

             En realidad lo que estamos haciendo es retroalimentar nuestros miedos de una forma irracional, y es ese miedo es el que por momentos nos paraliza, el que nos esta impidiendo avanzar, buscar nuevas metas.
         
   Se trata de un simple mecanismo de defensa que todos tenemos de serie en nuestro cerebro, y que su misión consiste en  intentar protegernos de ese dolor emocional que sentimos, pero esta en nosotros el decir “STOP”, apretar el botón rojo y tomar conciencia de todos estos pensamientos y sentimientos que nos bombardean.

            Esta parte del  proceso aunque sea doloroso es totalmente necesario vivirlo para poder avanzar. Es importante que aprendamos a identificar esos sentimientos y a gestionar correctamente nuestras emociones, para poder salir reforzado de esta experiencia.


             Debemos afrontar el fracaso de una forma natural, como un paso más para conseguir el éxito (nadie nos dijo que fuera fácil) y para eso es básico el reconocer que nos hemos equivocado, que existía la posibilidad de que no pudiéramos conseguir nuestro objetivo, no pasa dada, hay más alternativas, otros muchos han fracasado multitud de veces hasta que un día les llegó el éxito, hay más caminos y solo el que continua intentándolo lo consigue.


            Pensar que este fracaso es una oportunidad para corregir errores, para mejorar, que nos fortalece ante una situación difícil, que somos capaces de aprender de nuestra propia experiencia,  ese el tipo de lenguaje que debemos hacer llegar al cerebro. Aceptarlo tal y como ha sucedido y una vez que has conseguido plantarle cara con una aptitud positiva, busca los motivos por los que no has conseguido la meta, ¿Qué te ha impedido conseguirlo? ¿Era un objetivo real? ¿O era inalcanzable? ¿Qué parte de lo que has aprendido te sirve para el futuro?

La clave esta en  conseguir cambiar nuestro estado de animo y mantener una actitud resiliente con la que podamos recuperarnos ante las adversidades o fracasos.


  Al fin y al cabo la vida es riesgo y si nunca has fracasado es como si no hubieras vivido

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